Cómo y porqué invertir en Contratos de Diferencia

Los contratos de diferencia o popularmente conocidos en el mundo de las finanzas como CDFs, son una de las grandes apuestas para invertir, por su gran poder de apalancamiento. En el siguiente artículo te enterarás de qué se trata este producto y cómo y porqué como conviene tenerlos en cuenta a la hora de integrarlos a la cartera de inversión.

Qué son los CDFs

En líneas generales, son instrumentos financieros que les sirven a los inversores para poder intercambiar el valor de compra y venta de una operación financiera. Dicho de otro modo, los contratos por diferencias son instrumentos de inversión que derivan de contratos sin vencimiento. Esto permite realizar operaciones financieras sobre los movimientos de los precios, sin que surja la necesidad de poseer el activo subyacente.

Este método, por lo tanto, le permite, sobre todo a los grandes inversores, invertir a corto o a largo plazo. ¿Cómo? Se firma un contrato con un agente, en vez de abrir directamente una posición en un mercado financiero determinado.

La denominación de “contratos de diferencias” surge justamente porque las dos partes intercambian la diferencia entre el precio de entrada y salida. En ese sentido, lo que se pueda obtener de ganancia o de pérdida deriva, de manera directa, de la diferencia entre el precio en que fueron vendidos o comprados.

Los CDFs, un gran atractivo a la hora de invertir

Al poseer un apalancamiento bastante elevado, se convierten en una atractiva alternativa para una inversión financiera. Que tenga alto grado de apalancamiento significa que los CDFs permiten aumentar notablemente los rendimientos finales.

Pero no es solamente ésta su principal ventaja. Los contratos por diferencias se decantan como una opción segura y eficaz. Para tener en cuenta:

  1. No se deben poner plazos de vencimientos: no se debe fijar un vencimiento para las operaciones, lo que genera que se pueda abrir o cerrar la operación cuando el inversor lo crea más conveniente. Bien se sabe, que en el mundo de las finanzas pueden ocurrir dos cosas: que los beneficios aumenten (y por lo tanto es pertinente retirarse de la operación) o que exista un riesgo latente (lo que obliga al inversor a retirarse para limitar lo más que pueda las pérdidas).
  2. Se puede operar a la baja: naturalmente, en los mercados financieros se opera a la alza, ya que siempre se buscan beneficios con el aumento de los precios. Pero en este caso, se puede operar tanto mercados alcistas o bajistas, pudiendo obtener beneficios en cualquiera de las dos situaciones. Por supuesto, que esto requiere de una gran agilidad del inversor para dar con el momento oportuno, ya sea para seguir invirtiendo, como para retirarse.
  3. Exención de pagos: al no ser titular del producto y al no realizar ninguna compra física, los costos de bolsa, de correo, de mantenimiento, de abono de dividendos no existirán.
  4. Permiten diversas estrategias: los CDFs permiten no atarse a un solo tipo de estrategia. En ese sentido, se puede trabajar con inversión, pero también con la especulación o la cobertura de carteras. Para tener en cuenta: los contratos de diferencias replican de forma directa la evolución de una acción, de una materia prima o de un índice (según donde se haya elegido hacer la inversión).
  5. No hay mínimos de apertura: para poder operar con contratos de diferencias, no es necesario un monto mínimo para la apertura de la cuenta. Se puede comenzar a trabajar con lo que el inversor desee. Además, no existen costos de comisiones por el mantenimiento de dicha cuenta.

Con una inversión pensada, y la ayuda de un agente de corretaje, los contratos de diferencias pueden resultar muy provechosos. Sin embargo, como toda operación en el mercado financiero, depende de las inclemencias del sistema, y de la astucia o intuición para detectar cuándo invertir y cuando retirarse.

Cómo funcionan los CDFs

Para entender cómo es que operan los contratos por diferencias, se deben atender a cinco puntos fundamentales:

  1. Lo primero que se debe hacer es elegir el producto o activo ofrecido por el agente de corretaje. Como se dijo más arriba, los contratos por diferencias permiten operar sobre acciones, índices, monedas u cualquier otro tipo de activo.
  2. Una vez que el inversor haya elegido sobre qué activo trabajará, abrirá la posición y determinará los parámetros de la inversión. Esto es, por ejemplo, si será a corto o largo plazo, cómo será el apalancamiento y qué monto invertirá.
  3. Las dos partes (inversor y agente) deben acordar cuál sea el monto de apertura de la operación y, sobre todo, fijar si habrá implicancias especiales que puedan requerir otros costos, como por ejemplo, el cobro de tarifas nocturnas.
  4. El inversor es quien decide cuándo se abre o cuando se cierra la operación. Sólo se cierra por orden automática cuando la operación alcance el punto Take Profit o Stop Loss, o cuando el contrato llegue a su vencimiento.
  5. Al final del día, se verá si es que hubo ganancias o pérdidas. En el primer caso, el agente le paga al inversor por el resultado de la operación. Caso contrario, el agente le cobra al inversor la diferencia resultante (es decir, lo que se perdió).

Algunas desventajas a la hora de operar con CDFs

Como todo producto de inversión, pueden surgir algunos inconvenientes que pueden convertir a los contratos de diferencias en elementos para operar con cierta cautela.

Si eres un inversor novato en el mundo financiero, y sólo haz operado a poca escala, es conveniente que consultes con un agente de inversión. Los CDFs suelen ser, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (de España), productos difíciles de entender. Por tal motivo, se considera que no son convenientes para inversores menores, justamente por el riesgo y la dificultad que conllevan.

Otro de los factores para tener en cuenta, y que son motivo de precaución, son:

  1. Son productos que funcionan con apalancamiento. Si bien esto pueda resultar en grandes beneficios, no se debe perder de vista que las pérdidas pueden ser superiores al importe que se dispuso para la apertura de la cuenta.
  2. Los CDFs requieren de constante monitoreo. A diferencia de lo que pueda resultar con otros productos de inversión, un contrato de diferencias, necesita de un seguimiento y una vigilancia constantes. Esto es por lo cambiantes que pueden resultar las operaciones. Para dar con la decisión correcta de seguir o retirarse, no existe otra forma más que el constante monitoreo.
  3. Los CDFs están relacionados con un riesgo elevado de pérdidas. Esto significa que un inversor que quiera operar con contratos de diferencias debe conocer cuáles son los riesgos a los que se puede enfrentar. Por el apalancamiento, existen altas posibilidades de perder dinero. De hecho, más de un 60% de las operaciones minoristas culminan en pérdida de dinero en la comercialización de CDFs.
  4. Los CDFs son productos OTC. Esto significa que es un producto que no opera dentro del mercado formal, y en cambio lo hace en el mercado de divisas o forex. (Over The Counter). Por lo tanto, al tener estas características, el creador del mercado es quien emite y pone el precio de los contratos.

Por esto, operar y trabajar con contratos por diferencias es un tipo de inversión que, como todas, debe ser analizada con cuidado, sobre todo si se decide operar con grandes capitales.

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